En esta excelente nota periodística realizada por el prestigioso Periodista Argentino, Federico Wiemeyer, especialista en Internet, para el Noticiero de Televisión de Canal 13 de Buenos Aires, TELENOCHE y para el canal de cable de Todo Noticias TN, desde Mountain View, California, EE UU. Nos muestra como es esta gran empresa GOOGLE por dentro y las curiosidades que nos muestran los que trabajan en ella. Si nunca viste como es GOOGLE y como se trabaja allí dentro, de seguro te sorprenderás como me sorprendí yo , no te pierdas de ver estos dos videos.
Vista de la Ciudad de México desde el mirador de la Torre Latinoamericana. Foto de Adam Wiseman
Si el hogar del ser humano de verdad estuviera bajo la luz de la luna y las estrellas, nos internaríamos en la oscuridad con gusto; el mundo de la noche nos sería tan visible como para el vasto número de especies nocturnas del planeta. Sin embargo, somos criaturas diurnas, con ojos adaptados a la vida bajo la luz del sol. Este es un hecho evolutivo básico, aunque muchos de nosotros no nos concibamos como tales. Aun así, esta es la única manera de explicar lo que hemos hecho a la noche: llenándola de luz, la rediseñamos para que nos dé cabida.
Este tipo de diseño no difiere mucho de aquel con el que construimos presas en los ríos. Sus beneficios presuponen consecuencias –que se traducen en contaminación lumínica–, y sus efectos apenas comienzan a estudiarse. En general, la contaminación lumínica es resultado de una iluminación mal planeada, la cual permite que la luz artificial brille hacia afuera y hacia arriba, en dirección al cielo; en vez de esto, debería concentrarse hacia abajo. Esta desvanece la oscuridad y altera radicalmente los niveles de luz –así como sus ritmos–, a los cuales muchas formas de vida, incluida la nuestra, se han adaptado. Cada vez que la luz humana se desborda en el mundo natural, algún aspecto de la vida –la migración, la reproducción, la alimentación– se ve afectado.
Durante gran parte de la historia humana, el término “contaminación lumínica” no habría tenido sentido. Hoy en día, la mayor parte de la humanidad vive bajo domos intersecados de luz que se refleja y se refracta, de rayos dispersos que provienen de ciudades, suburbios, de carreteras y fábricas demasiado alumbrados. Casi en su totalidad, la noche europea es una nebulosa de luz, así como la mayor parte de la de Estados Unidos y toda la de Japón. En el Atlántico del sur, el brillo de una sola flota de pescadores de calamar, que atraen a sus presas con lámparas de halogenuro metálico, se puede ver desde el espacio ya que su luz, de hecho, brilla más que la de Buenos Aires o Río de Janeiro.
En muchas ciudades, parece que el cielo se ha quedado sin estrellas, las cuales han sido sustituidas por una bruma vacía que refleja nuestro miedo a la oscuridad y recuerda el fulgor de una apocalíptica novela de ciencia ficción. Nos hemos acostumbrado tanto a esta omnipresente bruma naranja que la antigua gloria de las noches oscuras –tan negras que el planeta Venus proyectaba sombras sobre la Tierra– está mucho más allá de nuestra experiencia, casi más allá de la memoria. Y aun así, por sobre el pálido cielo raso de la ciudad, se extiende el universo: un fulgurante racimo de estrellas, planetas y galaxias que brillan en una oscuridad de apariencia infinita.
Hemos alumbrado la noche como si fuese un terreno baldío, lo que no podría estar más alejado de la realidad. Tan sólo entre los mamíferos, la cantidad de especies nocturnas es asombrosa. La luz es una fuerza biológica poderosa; funciona como un imán para muchas criaturas. Su influencia es tan poderosa que los científicos sostienen que las aves canoras y las marinas son “encandiladas” por reflectores en tierra o por la luz de las balizas de gas de las plataformas petroleras marinas, lo cual las hace dar vueltas y vueltas hasta que caen. Al migrar de noche, las aves son proclives a chocar con edificios altos y muy alumbrados.
Por supuesto, los insectos se amontonan alrededor de los faroles, por lo que muchas especies de murciélagos se han habituado a alimentarse en ellos. En algunos valles de Suiza, el murciélago pequeño de herradura comenzó a desaparecer tras la instalación de alumbrado público, quizá porque estos valles de pronto se llenaron de murciélagos enanos atraídos por la luz. Otros mamíferos nocturnos –incluidos roedores del desierto, murciélagos de la fruta, zarigüeyas y tejones– se alimentan con más precaución bajo el permanente fulgor nocturno, ya que se han convertido en blancos más fáciles para sus depredadores.
Algunos pájaros –mirlos y gorriones, entre otros– cantan a deshoras en presencia de luz artificial. Los científicos han determinado que los días artificialmente largos –y las noches artificialmente cortas– provocan reproducción temprana en una amplia variedad de aves. Y dado que los días más largos causan periodos de alimentación más extensos, también pueden trastornar los patrones de migración. Una población de cisnes de Beckwick, que invernaba en Inglaterra acumuló grasa más rápidamente de lo habitual, lo que los condujo a adelantar su migración a Siberia. Partir antes podría significar llegar cuando las condiciones de anidamiento aún no son óptimas.
En época de desove, las tortugas marinas, que muestran preferencia natural por las playas oscuras, encuentran cada vez menos lugares donde anidar. Sus crías se ven atraídas por los horizontes más brillantes y con mayor reflexión de luz y, se confunden con el alumbrado artificial que está detrás de la playa. Tan sólo en Florida, las pérdidas en crías de tortuga suman cientos de miles cada año. Las ranas y los sapos que viven cerca de carreteras muy alumbradas sufren de niveles lumínicos nocturnos hasta un millón de veces más intensos que los normales, lo que desequilibra casi todos los aspectos de su comportamiento, incluyendo los cánticos corales nocturnos de los sapos en época de reproducción.
De todos los tipos de contaminación que enfrentamos, la lumínica quizá sea la más fácil de remediar. Unos cambios sencillos en los diseños y la instalación de alumbrado se traducirían en cambios inmediatos en la cantidad de luz que se dispersa a la atmósfera y, en muchas ocasiones, en un ahorro inmediato de energía.
Alguna vez se pensó que esta alteración sólo afectaba a los astrónomos, quienes necesitan observar el cielo nocturno en toda su gloriosa claridad y, de hecho, algunos de los primeros esfuerzos de la sociedad civil para controlar la contaminación lumínica –en Flagstaff, Arizona– se llevaron a cabo para cuidar la vista desde el Observatorio Lowell, que se alza por encima de aquella ciudad. En 2001 se declaró la primera ciudad internacional de cielo oscuro. Para este momento, los esfuerzos por controlar la contaminación lumínica se han extendido alrededor del mundo. Más y más ciudades, e incluso países como la República Checa, se han comprometido a reducir la iluminación no deseada.
A diferencia de los astrónomos, la mayoría de nosotros podría no necesitar una visión ilimitada del cielo nocturno; pero como muchas otras criaturas, sí necesitamos la oscuridad, la cual es tan esencial para nuestro bienestar biológico, para nuestro reloj interno, como la luz misma. La oscilación regular entre la vigilia y el sueño en nuestras vidas –uno de nuestros ritmos circadianos– es tan fundamental para nuestro ser que alterarlos es como alterar la gravedad.
Durante casi todo el último siglo, hemos llevado a cabo un experimento abierto con nosotros mismos al alargar el día, al acortar la noche y provocar cortocircuitos en la respuesta sensible del cuerpo humano a la luz. Las consecuencias de este nuevo y alumbrado mundo se perciben con más claridad en criaturas menos adaptables que viven bajo el resplandor periférico de nuestra prosperidad. Sin embargo, la polución lumínica también podría cobrarle una factura biológica a los humanos. Al menos un estudio reciente ha sugerido una relación directa entre el incremento de los niveles de cáncer de mama en las mujeres y la brillantez nocturna de sus vecindarios.
Al final, los humanos no se ven menos atrapados por la perturbación lumínica que las ranas de una charca cercana a una carretera muy alumbrada. Al vivir bajo un fulgor creado por nosotros mismos, nos hemos aislado de nuestro patrimonio evolutivo y cultural: la luz de las estrellas y los ritmos del día y la noche. En un sentido muy real, la contaminación lumínica provoca que perdamos de vista nuestra verdadera posición en el universo y que olvidemos la propia dimensión, la cual sólo puede comprenderse de acuerdo con las dimensiones de una noche oscura con la Vía Láctea –el límite de nuestra galaxia– dibujando un arco en las alturas. [Fuente]
Las excavaciones muestran restos auténticos de la vida en la Edad de Piedra.
Washington
Las nuevas fechas obtenidas mediante la datación por radiocarbono de las tumbas halladas en Stonehenge, Inglaterra, indican que el monumento se usaba como cementerio desde un principio, en los albores del año 3000 a. C. hasta mucho tiempo después de que se erigieron los megalitos, alrededor del año 2500 a. C.
Anteriormente, diversos arqueólogos opinaban que los entierros de personas en Stonehenge se habían efectuado tan sólo entre los años 2700 y 2600 a. C., antes de que los megalitos, conocidos como sarsens (piedras areniscas o de gres silicio), fueran colocados en su sitio. Las nuevas fechas proporcionan indicios convincentes sobre el propósito original del monumento y demuestran que su uso como necrópolis se extendió por más de 500 años.
“Ahora es evidente que los entierros fueron un componente importante en Stonehenge durante todas las etapas principales –afirmó Mike Parker Pearson, profesor y arqueólogo de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, quien dirige el Proyecto Stonehenge Riverside (Stonehenge Riverside Project), con el apoyo de National Geographic–. Stonehenge fue una necrópolis desde el inicio hasta su cenit, a mediados del tercer milenio a. C. La sepultura con restos incinerados que data de la fase de las piedras areniscas en Stonehenge quizá sea una de tantas que se efectuaron en este monumento hacia el período tardío y comprueba que aún era un gran ‘dominio de los muertos’”.
La sepultura más antigua con restos incinerados datada –un pequeño cúmulo de huesos y dientes quemados– proviene de una de las fosas que se encuentran alrededor del borde de Stonehenge, conocidas como los hoyos o fosas de Aubrey, y está fechada entre el año 3030 y el 2880 a. C., aproximadamente la época en la que fueron trazados la zanja y el borde del monumento en la Llanura de Salisbury. La segunda sepultura, hallada en la acequia que rodea Stonehenge, pertenece a un adulto y está fechada entre 2930 y 2870 a. C. La tumba con restos incinerados más reciente, dijo Parker Pearson, procede del lado norte de la zanja y eran de una mujer de 25 años de edad; data entre 2570 y 2340 a. C., aproximadamente la época en la que las primeras instalaciones de las piedras areniscas se manifestaron en Stonehenge.
Las investigaciones realizadas en Stonehenge se reseñan en la revista National Geographic, en el número de junio de 2008.
Es la primera vez que se datan las tumbas de Stonehenge mediante radiocarbono. Los restos fechados por el equipo de Parker Pearson fueron desenterrados en los años cincuenta y han sido conservados en el cercano Museo de Salisbury.
Los restos de cremaciones de otras 49 sepulturas fueron extraídos en Stonehenge durante los años veinte del siglo pasado, sin embargo, los regresaron a su sitio, puesto que se pensaba que no tenían un valor científico. Los arqueólogos calculan que unas 240 personas fueron enterradas en Stonehenge, todas en depósitos de cremación.
Andrew Chamberlain, colega de Parker Pearson y especialista en demografía de la antigüedad, teoriza que los entierros de restos incinerados corresponden a las muertes naturales de una sola familia de elite y sus descendientes, quizá una dinastía imperante. Un indicio de esto es el número reducido de entierros en la etapa temprana de Stonehenge, un número que aumenta en los siglos subsecuentes, de la forma en que los descendientes se habrían multiplicado, opina el profesor Chamberlain.
Otra evidencia es la colocación de las tumbas en un sitio monumental tan impresionante. “No creo que enterraran a la gente común en Stonehenge, era claramente un lugar especial en esa época –dijo Parker Pearson–. Se debe deducir que cualquiera que haya sido sepultado allí gozaba de una buena posición”.
“Las personas enterradas aquí deben haber sido elegidas de una población pequeña y selecta –agregó–. Los arqueólogos han especulado durante mucho tiempo si Stonehenge fue erigido por jefes prehistóricos –quizá incluso nobles antiguos– y los nuevos resultados sugieren que no sólo es probable que este haya sido el caso sino que además fue la última morada de sus restos mortales”.
Además de efectuar la datación por radiocarbono, durante esta temporada los arqueólogos también excavaron en las casas cercanas a Durrington Walls, fecharon con precisión el cursus de Stonehenge –la calzada acanalada que ha intrigado a los arqueólogos– y realizaron nuevos descubrimientos sobre la “Piedra Cuckoo” y los monumentos de madera al sur de Woodhenge.
Gran parte de la atención para el quinto año del Proyecto Stonehenge Riverside, de ocho años, se concentró en Durrington Walls, el hermano de Stonehenge, otro bancal circular o henge a 3.22 kilómetros. Parker Pearson opina que Durrington fue construido para albergar a los vivos, lo que contrasta con la finalidad más sombría de Stonehenge, un monumento para los muertos.
El año pasado, los arqueólogos del proyecto anunciaron el descubrimiento realizado en 2006 de un poblado estacional, donde se cree que los constructores de Stonehenge vivieron hace unos cuatro mil seiscientos años, agrupados alrededor de la versión de Stonehenge en madera. En esta temporada (2007), el equipo desenterró cuatro de las casas que alguna vez descansaron sobre una ladera; una de ellas estaba particularmente bien preservada. La excavación reveló una pared elaborada con una mezcla de arcilla molida y argamasa (cobb), la más antigua en su género encontrada en Bretaña. Se descubrió que la mayoría de las otras casas había sido construida con juncos revestidos de argamasa.
En la casa bien conservada, que medía 4.8 por 5.2 metros, los investigadores desenterraron objetos de la vida en la Edad de Piedra: herramientas de pedernal, la punta del broche de un vestido y dos nichos del tamaño de una cucharita de té en las esquinas de la casa que contenían lascas pequeñas y afiladas, al parecer, barridas por los ocupantes. También eran visibles las huellas de camas y de un tipo de cómoda en el contorno del piso. Al centro de la casa, cerca de los restos de un fogón oval, se observan dos acanaladuras en el piso, “justo en esa parte del hogar donde el piso está manchado de ceniza –cuenta Parker Pearson–. Quienquiera que estuviese a cargo del trabajo doméstico y de la cocina se arrodillaba allí”.
El equipo de investigación también descubrió varias casas a lo largo de la amplia avenida que une Durrington Walls con el cercano Río Avon. Se trata de tres estructuras de tres lados con chimeneas, dijo Parker Pearson, quizá empleadas por los espectadores de las procesiones que alguna vez iban hacia el río y regresaban de él.
El trabajo efectuado durante esta temporada hace suponer a Parker Pearson que Durrington Walls estaba conformada por una aldea extensa y circular con más de 300 casas, lo que implicaría que era una de las más grandes en esa época en Europa del noroeste. “Creemos que tanto hombres y mujeres, y quizá niños, vivían allí; al parecer, todos participaban en la construcción de Stonehenge”, dijo Parker Pearson.
Los resultados preliminares del análisis medioambiental sugieren que era un asentamiento estacional. La ausencia de ciertos objetos, tales como restos de cerdos recién nacidos y ganado, junto con la evidencia arqueológica de la crianza de cerdos a mediados del invierno, sugieren que la gente viajaba al sitio con alimentos preparados y con animales sólo en ciertas épocas del año, dijo Parker Pearson. Las nuevas fechas de la datación por radiocarbono de una cornamenta usada para excavar relatan una historia sobre el Cursus Mayor de Stonehenge, una calzada acanalada en forma de puro que mide alrededor de 3.2 kilómetros. La fecha nueva –3630 a 3375 a. C.– ubica al cursus 1000 años antes de la erección de las piedras areniscas en Stonehenge. El arqueólogo Julian Thomas, de la Universidad de Manchester, en Inglaterra, quien dirigió esa investigación, opina que las dos zanjas paralelas del cursus enmarcan un espacio lineal que quizá se consideraba sagrado. “Nuestra excavación demuestra que está casi limpio, no hay huesos de animales ni otros depósitos”, dijo el profesor Thomas. Se desconoce el propósito exacto del cursus.
En el mismo eje del cursus, la Piedra Cuckoo es otra fuente de revelaciones. Los arqueólogos dirigidos por Colin Richards, de la Universidad de Manchester, averiguaron que la piedra, un enorme sarsen inclinado que reposa sobre un lado, originalmente provino de ese sitio, a diferencia de muchos otros megalitos de Stonehenge. En los tiempos del Neolítico, la piedra estaba colocada verticalmente, cerca de unas fosas especiales usadas para depositar objetos, de acuerdo con Richards. “Encontramos una y otra vez que las astas de ciervo empleadas para excavar –y todavía pueden usarse– fueron enterradas deliberadamente en las fosas, como parte de un ritual”, dijo Parker Pearson.
A lo largo de la cima de la colina, al sur del monumento de madera conocido como Woodhenge, los arqueólogos dirigidos por Joshua Pollard, de la Universidad de Bristol, descubrieron dos áreas ovales cercadas que rodean unas estructuras de madera imponentes y monumentales, cada una fijada por cuatro enormes postes. “Obviamente, no eran edificios domésticos –dijo Pollard–. Su finalidad es incierta, sin embargo, es posible que sirvieran de apoyo a las plataformas elevadas donde se dejaban a descomponer los cuerpos de los muertos”.
“En conjunto, encontramos en Stonehenge a una sociedad sofisticada con grandes logros –dijo Parker Pearson–. Dudo que se hayan dado cuenta de todo el misterio que crearían a su alrededor para el mundo que vendría”.
El Proyecto River Side está respaldado por National Geographic Society y el Consejo Británico para la Investigación en las Artes y las Humanidades, y es apoyado por English Heritage. Entre los directores del proyecto se encuentran Mike Parker Pearson (Sheffield), Julian Thomas (Manchester), Joshua Pollard (Bristol), Collin Richards (Manchester), Chris Tilley, de la Universidad College London, y Kate Welham, de la Universidad de Bournemouth.
Esta impresionante imagen de una ciudad en el interior de un lago (literalmente: está por debajo de su superficie) muy pronto será una realidad. El proyecto lo creó el arquitecto búlgaro Zheko Tilev en el 2005 y por fin se va a empezar a realizar. Tecnología moderna para sacar a la luz la ciudad de Seutópolis. Dejando de lado la Historia Antigua, con las luchas por los restos del imperio de Alejandro Magno de por medio, la historia reciente de Seutópolis ya es apasionante:
Foto: kazanlak.bg
Seuthopolis, la ciudad del rey de Tracia Seutes III, y la capital del antiguo estado de Odrissia, (final del c. IV aC.), en la actual Bulgaria. Fue descubierta y explorada en 1948, pero 1954 durante la construcción de la presa Koprinca esta se vino abajo, sepultando a Seutopilis bajo un mar de agua dulce, Este error, desde los tiempos históricos y de nihilismo nacional, puede ser corregido y hoy Seuthopolis pueden ser devueltos en el tesoro del patrimonio cultural mundial.
El proyecto para la exposición de Seuthopolis sugiere la posibilidad de descubrir, preservar y reconstruir parcialmente la ciudad, para que seaaccesible al público.
A través de este excepcional proyecto histórico, educativo, cultural y turístico de Seuthopolis se realiza en una singular estructura arquitectónica en el entorno natural.
La antigua ciudad está tomada desde el agua a través de un dique circular de pared, se asemeja a un bien en la parte inferior de las cuales, como en un escenario, se presentó la épica histórica de Seuthopolis.
Acercarse a los alrededores del anillo por barco desde la costa Seuthopolis es completamente oculto para los ojos.
Sin embargo, la opinión de la pared es impresionante – con su magnitud de, amplitud y único punto de vista, desde la frontera entre el pasado y el presente. La posibilidad de ver la ciudad desde la altura de 20 metros permite la percepción de su totalidad.
El movimiento con los ascensores panorámicos facilitar el acceso al nivel del suelo enriquece aún más esta impresión.
El anillo de la muralla que la rodea tiene una neutral (absoluta en relación con el tiempo y el espacio) forma circular con un diámetro exterior de 420 metros, circunscrito en torno a la forma de pentágono de la ciudad antigua.
El anillo de arquitectura contemporánea como la intervención da el significado de una frontera – entre el pasado y el presente, la historia y la contemporaneidad, la tierra y el agua, arriba y abajo.
Que separa a ambos e integra la ciudad de Seuthopolis con el medio ambiente circundante en una nueva arquitectura de síntesis.
Se accederá a la ciudad en barco (imagino que también en helicóptero) y su destino será… Turístico. Si Dubai consigue encanto a base de obras arquitectónicas impresionantes, ¿por qué no Bulgaria? [Fuente] [Fuente]
La hacienda de Thomas Jefferson en Monticello, Virginia, es lugar de peregrinación para estadounidenses de todas las tendencias políticas.
Thomas Jefferson (13 de abril de 1743 — 4 de julio de 1826)
Miles de visitantes llegan aquí cada día. Desde la terraza del caserón, tienen una vista privilegiada de los prados verdes de Virginia.
Pueden quedarse horas estudiando el diminuto juego de ajedrez del ex presidente estadounidense, y sentarse allí donde el patriota trabajó, hace 200 años, acompañado de su discípulo James Madison.
En estos jardines, los dos hombres imaginaron un modelo de país que, por entonces, no era más que un sueño.
Jefferson mismo diseñó Monticello. Una casa que refleja el estilo de su dueño original: proporciones elegantes, con un techo abovedado y blanco sobre un pórtico de columnas, y ladrillos color ébano – del mismo color de la tierra de Virginia que se usó en su cocción.
Es la estética de una mente racional del siglo XVIII. Las ideas del Iluminismo, aplicadas a la arquitectura.
Monticello: fue la residencia de Thomas Jefferson.
Mano de obra esclava
Pero los ladrillos fueron moldeados, horneados y apilados por manos esclavas. Durante su vida, Jefferson fue dueño personal de más de 200 esclavos que trabajaban en su propiedad.
Esta realidad histórica parece alejada de la retórica del patriota.
“Sostenemos como evidentes en sí mismas estas verdades: que todos los hombres son creados iguales”, dice el segundo párrafo de la Declaración de la Independencia de Estados Unidos, con palabras del mismo Jefferson.
Todos los hombres, prosigue el texto, “son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables”, entre los que se cuentan “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.
¿Cómo lograba reconciliar el político independentista esta declaración de derechos humanos, con la privación de la libertad asociada a la esclavitud que él mismo practicaba?
Ésta es una de las grandes contradicciones de la vida de Jefferson, de su era, y del país al que dieron forma él y otros de su generación.
Y la contradicción tiñó incluso su vida personal. La esposa del ex mandatario, Martha, falleció cuando llevaban 10 años de casados. Al momento de su muerte, en la habitación de la mujer se encontraba el esposo… y una joven esclava llamada Sally Hemings que era la medio hermana de la enferma.
La esclava amante
Sally era hija del padre de Martha y de una esclava llamada Elizabeth.
Años después de enviudar, el mismo Jefferson tuvo una relación con ella, que comenzó cuando vivían en París.
Se dice que tuvieron seis hijos.
Por entonces, los enemigos de Jefferson lo acusaron de conducta inapropiada, y trataron de usar el escándalo en su contra durante su campaña a la presidencia. Pero no funcionó. Y el político jamás aclaró el caso: ni negó ni confirmó el supuesto vínculo con la media hermana esclava de su difunta esposa.
Por dos siglos, los académicos especializados en la vida de Jefferson desestimaron la “Cuestión Sally”, por considerar poco probable que se diera tal relación.
El Jefferson que los estadounidenses elevaron a su panteón de mitos nacionales, el que está esculpido en el Monte Rushmore, no podría jamás haber tenido tal vínculo.
Nuevas evidencias
Recientemente, sin embargo, la profesora Annette Gordon-Reed rescató de los rincones oscuros de la historia a Sally y a toda la población de esclavos de la hacienda Monticello.
Les dio cuerpo y sangre, nombre, personalidad e historia de vida.
Estudios de ADN establecieron con certeza que Jefferson fue el padre de los hijos de la esclava.
Y la destacada investigación planteó un desafío para ciertas concepciones en Estados Unidos que han permanecido inalteradas por 200 años.
¿Por qué tantos estadounidenses siguen resistiéndose a la idea de que Sally tuvo una relación íntima con uno de los padres fundadores de la patria?
“Creo que ello revela las actitudes raciales contemporáneas”, dice Gordon-Reed a la BBC.
“Muchas de ellas son iguales a las del pasado. Jefferson es visto como la encarnación del espíritu estadounidense. Tiene que ver con la noción de autoría de la historia de la república, y en definitiva con la república misma”, agrega la académica.
“Si uno crea algo, se convierte en dueño de eso que ha creado. Y la historia fundacional de este país es la de unos hombres blancos que vinieron con sus ideales y fundaron una nueva nación”.
Democracia Jeffersoniana
La figura de Jefferson está tan identificada con los ideales originales de la república que su nombre se aplica al modelo de país mismo.
Republicanos y demócratas, del Sur o del Norte, blancos, negros, hispanos, inmigrantes recientes o asentados hace generaciones: todos los estadounidenses son hijos de la “democracia Jeffersoniana”.
Es un sistema en el que los ciudadanos son libres de toda interferencia o instrucción de la autoridad. Una democracia con un gobierno pequeño, discreto, casi débil.
El gran rival de este pensador, su contemporáneo Alexander Hamilton, soñó con una democracia diferente, que estaba en tensión dinámica con la imaginada por Jefferson.
Para Hamilton, Estados Unidos necesitaba un gobierno federal fuerte, un ejército preparado, una moneda propia y un banco central.
Jefferson, en cambio, relacionaba todo eso con el imperialismo y la monarquía – europea, pero sobre todo británica- que él despreciaba profundamente.
Su propuesta de país fue concebido como una alternativa a los viejas modelos.
Alexander Hamilton (11 de enero de 1757 - 12 de julio de 1804)
La base del bipartidismo
Jefferson, el hombre de Virginia, el sureño, el defensor de los estados que acumulaban esclavos de a miles, creía en un Estados Unidos de espíritu agrario, donde los productores vivieran libres de las intervenciones del gobierno.
Creía que los estados del Norte y los pensadores como Hamilton se habían dejado seducir por los encantos de la urbanización, la industrialización, el comercio, la banca, las finanzas y la acumulación de dinero.
Michael Lind, de la Fundación New America, cree que aquella brecha que se abrió entre Hamilton y Jefferson hace 200 años todavía opera en la estructura bipartidista del Estados Unidos de hoy.
“Se puede decir que la coalición natural en el poder, desde la elección de Jefferson en 1800, ha sido la de los blancos del Sur con los católicos del noreste y el centro-oeste, aliados contra un enemigo común: los protestantes blancos de Nueva Inglaterra”, dice Lind a la BBC.
No hace falta más que mirar al país de hoy. Su poderoso gobierno central, su descomunal ejército, sus intereses y compromisos en el extranjero, su dólar poderoso.
Estados Unidos es un país Hamiltoniano.
Pero muchos creen que su corazón, entre nostálgico y ambicioso, todavía pertenece a Thomas Jefferson. [Fuente]
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