De prostitutas a empresarias.

1 10 2008

Leí esta noticia el día de hoy y después de analizarla por varios minutos, creo que no me quedo más que aplaudir esta tipo de decisiones y de iniciativas, creo bajo mi muy personal punto de vista que las Prostitución es una profesión que aunque muchos la denigren tiene muchas cosas de fondo, al final todos somos libre de elegir lo que queremos hacer con nuestro cuerpo y aunque en lo personal no apoyo esta práctica tampoco lo rechazo y me limito a simplemente respetarla, es por eso que creo que si lo vemos desde el punto de vista que al final de cuentas nos guste o no es una práctica económica de las que subsisten miles de mujeres en todo el mundo y muchas de ellas bajo explotación por amenaza, obligación o “necesidad”, creo que es una excelente decisión y no das la esperanza de que al aprender muchas otras cosas puedan encontrar otro tipo de caminos para ganarse la vida, o simplemente saber mejor como cuidarse y tener una mayor cultura, les dejo la nota para que ustedes mismo den su punto de vista.

La pintoresca ciudad de Ámsterdam tiene una nueva premier mundial, se trata del primer centro dedicado al cuidado de la salud y al desarrollo profesional de las prostitutas para convertirlas en exitosas pequeñas empresarias.

En unas instalaciones modernas situadas a las afueras del “barrio rojo” y que contrastan con el oscuro mundo de las vitrinas y los prostíbulos, trabajadoras sociales, contadores y expertos en salud ofrecen a las prostitutas no sólo información sobre protección sexual, también cursos didácticos de superación profesional.

En talleres especializados aprenden los secretos del oficio para saber manejar al cliente, tanto para que se comporte durante el servicio, como para que deje una buena propina.

Además, hay cursos de computación y administración que sirven no sólo para el pago de los impuestos, también para abrir una cuenta bancaria, acceder a un crédito hipotecario, establecer un programa de jubilación o resolver alguna deuda.

Si alguien quiere dejar la prostitución la vamos a ayudar, pero nuestro objetivo no es ese, es darle todas las herramientas posibles para que tenga éxito como trabajadora independiente
Therese Van Der Helm, coordinadora del Centro de Salud y Prostitución

“Si alguien quiere dejar la prostitución la vamos a ayudar, pero nuestro objetivo no es ese, es darle todas las herramientas posibles para que tenga éxito como trabajadora independiente”, dice a BBC Mundo, Therese Van Der Helm, coordinadora del Centro de Salud y Prostitución (P&G por sus siglas en holandés).

“No hay que olvidar que son mujeres de negocios, así que les enseñamos no sólo a sobrevivir en su profesión, también en cuestiones de administración, autodefensa y en formarles una actitud de firmeza cuando se paran detrás de una vitrina”.

Actualmente imparten cursos de protección sexual, contabilidad, desarrollo profesional y aprendizaje de holandés, y hasta el momento han asistido gratuitamente y bajo un estatuto de anonimato, 267 mujeres.

En Ámsterdam trabajan todos los días unas mil prostitutas y para tratar de acercarlas al centro cada semana se envían tres equipos de expertos para invitarlas a que hagan uso de los servicios patrocinados por el Municipio.

“El acercamiento con las trabajadoras sociales les permite no sólo mejorar sus condiciones laborales, sociales y de salud, también ayuda a prevenir la explotación y el abuso sexual”, resume Van Der Helm, con 20 años de experiencia en la materia.

Trucos del oficio

Uno de los módulos que más interés ha generado, particularmente entre las nuevas prostitutas legales que están llegando de Europa del Este, es el dedicado al desarrollo profesional.

Sala médica del Centro dedicado al cuidado de la salud y al desarrollo profesional de las prostitutas en Ámsterdam
El cuidado de la salud de las prostitutas es una prioridad.

En este apartado se comparten consejos sobre cómo tratar al cliente durante el servicio y cómo negociar la mejor tarifa, mínimo 50 euros.

Según el paquete informativo que se entrega a las participantes, lo más importante es “estar sana y fuerte en el trabajo sexual y saber que siempre se puede decir ¡No!”.

El método de aprendizaje es a través de encuentros con veteranas de la prostitución quienes informan de los derechos fundamentales que gozan en Holanda y que dan consejos a sus colegas sobre cómo lidiar con los problemas más comunes.

Las sesiones van acompañadas de información básica, algunas en forma de historieta cómica donde se plantean posibles problemas, como el siguiente: “¿Qué se ha de hacer con los maniáticos que quieren de todo, hasta usar consoladores de viudas?”, pregunta una robusta sexoservidora vestida con un sensual trajecito de lencería color negro.

“Yo a menudo intento excitarles trabajando con una pequeña actuación erótica, un masaje, o les hago sexo oral (…) De este modo a veces eyaculan y no fastidian tanto tiempo, es más, les gusta y hasta te dejan una buena propina”, comenta su compañera mientras fuma un cigarrillo.

Mariska Majoor, antigua sexoservidora y fundadora del Centro de Información sobre Prostitución, considera positiva la apertura de nuevos espacios para apoyar lo que clasifica como el oficio más antiguo de la humanidad.

Pero aconseja que de manera simultánea debería haber programas para transformar la mentalidad de la sociedad, pues aún cuando se trata de una actividad legal, aún conserva su tradicional imagen negativa.

El precio de la ley

Barrio Rojo de Ámsterdam
En Ámsterdam trabajan todos los días unas mil prostitutas.

Entre los argumentos que utilizó el Gobierno para legalizar la prostitución en el año 2000, figuran dos fundamentales: un mayor control de las enfermedades venéreas y la emancipación de las mujeres de sus explotadores.

Ambos objetivos se han cumplido relativamente, considerando que aquellas que trabajan dentro del marco de la ley, están obligadas a pagar impuestos y a realizar visitas periódicas a la policlínica municipal donde llevan un control médico.

Con respecto a los impuestos, las mujeres que ofrecen sus servicios en las famosas vitrinas están obligadas a pagar cada tres meses a las arcas del Estado el 19 por ciento de sus ganancias totales, pues ahora están clasificadas como trabajadoras independientes.

Pero en el vecindario rojo, mejor conocido como “De Wallen”, no todas simpatizan con la carga fiscal, es más, muchas se quejan y afirman que su antiguo explotador fue sustituido por el Estado.  [Fuente]


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