Los millonarios ahogan sus penas en lujo en “Millionaire Fair”.

18 10 2008

En plena crisis financiera los millonarios gastan más que nunca, a juzgar por la afluencia de visitantes a la ‘Millionaire Fair’, la primera feria internacional que se celebra en Alemania para los más acaudalados, de cuya “frustración” se beneficia.

“Son los que están decepcionados con sus asesores financieros y con los bancos y han visto desaparecer parte de sus fondos”, por lo que “están decididos a gastar ahora más que nunca”, explica uno de los responsables de la feria, Klaas Simon Obma.

La muestra, que se celebra por primera vez en Múnich, desde el pasado día 16 y hasta el 19, no teme pues un retroceso de visitantes, que cifran en 20.000 hasta que cierre mañana, y tampoco ha sufrido cancelaciones de expositores. Al contrario.

En otras palabras, y pese a la crisis, en ningún momento pensaron en suspender este “salón del lujo”, como lo define el mismo Simon Obma, en el que se ofertan desde yates -precio sin IVA: 500.000 euros- pasando por almohadas con diamantes, hasta cigarros envueltos en oro que cuestan una media de 500 euros.

Este espectáculo para aquellos que no tienen que pensar como llegar a fin de mes celebra ya su 16ª edición. Fundada por el holandés Yves Gijrath, la primera tuvo lugar en 2002, como una “puerta al lujo” -reza la página web- que invita a “descubrir un mundo de placer absoluto” y de “glamour sin igual”.

Gijrath, editor de tres revistas de lujo (“Miljonair Guide” entre otras), descubrió la fórmula del éxito que no tardó en exportar a Moscú, donde se ha celebrado ya en varias ocasiones, con 50.000 visitantes en la última edición, que desembolsaron nada menos que 500 millones de euros.

Este año Gijrath y compañía han probado suerte con la “crème de la crème” en Amsterdam, Shangai y Moscú; ahora es el turno de Múnich, y próximamente viajarán a Estambul, Nueva Delhi y Dubai.

En 16.000 metros cuadrados se encuentran los últimos modelos de Lamborghinis, Ferraris de hasta 165.000 euros, casas de caviar y champán, clínicas dentales, empresas de alquiler de coches, cadenas hoteleras, gimnasios, galerías de arte, pero ningún banco.

¿Será casualidad? Sea como fuere, pueden respirar tranquilos. En esta ocasión “no hay empresas que ofrezcan productos financieros”, resalta Obma, salvo el Commerzbank, que es “uno de los patrocinadores de la feria”, explica.

En el país ideal

Alemania es el escenario perfecto para una feria de este tipo, si se tiene en cuenta que sólo en Múnich, escenario de la misma y capital de la región más acaudalada del país, residen más de 500 millonarios.

La “Millionaire Fair” es el lugar idóneo para encontrar al mayordomo perfecto, o el servicio de masajes más sofisticado, por no hablar del conjunto que despertará todas las envidias. Todo lo que se puede desear y comprar con dinero, que esta noche por ejemplo puede verse en la “Fashion Night”. Y bajo la mayor discreción.

El lema extraoficial de la feria en estos momentos en que parece que el dinero no está seguro en los bancos ni en la Bolsa, es que más vale gastarlo en un automóvil o en algo “que pueda disfrutar durante los próximos 10 años”, explican, que invertirlo en nuevos productos financieros.

“Contamos con vender un par de yates”, dice Obma, que sin embargo, confiesa que los expositores mantienen absoluto hermetismo en torno al volumen de negocios que mueven en este tipo de salones.

Ni nombres ni precios se desvelan aquí. “Esta feria es la antítesis de la especulación” y todo lo que ofertan “es tangible”, agrega. Como un buen mayordomo, que cuesta 250.000 euros al año, como mínimo, y lo último en cirugía plástica, en Ferraris o en arte.

Este domingo, aparte de los millonarios, también podrán visitar la feria los “ciudadanos de a pie”. Es lo que aquí llaman el “día de la familia”. Soñar cuesta 39 euros, el precio de la entrada. [Fuente]

 


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2 responses

28 10 2008
carlos alberto muñoz

con tanta plata y yo sin poder pagar la cuota del arrendo del piso ya debo dos meses y me botaran, si almenos nos dieran empleo seria lo mejor

11 11 2008
Tashakac

Efectivamente, tiende a percibirse que las grandes fortunas se resienten menos de la crisis, y ello porque probablemente en torno al 90% de productos que se comercializan en el mercado no alcanzan más allá del 0,1% en la relación de su precio con la cifra que podríamos considerar como media en los grandes patrimonios, motivo más que suficientemente explicativo de por qué no les resulta necesario a éstas la reducción de su ritmo.

En junio, leí aquí (en el enlace que sigue a continuación) que se iniciaba la comercialización de un teléfono iPhone en oro de 24 quilates con diamantes. La pregunta, que no la afirmación, es si frente a la primera idea y variaciones de la conocida frase “qué mal repartido está el mundo” no cabe la reflexión de que la adquisición de estas piezas permitirá la creación de puestos de trabajo para la realización de actividades que aportan más valor, como ahora se dice, mejor pagados y, por tanto, facilitando una posición de mayor poder adquisitivo a un colectivo de importante de trabajadores. Siguiendo la mecánica del mercado, la repercusión sobre el resto de la cadena sería evidente.

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