Google por dentro

17 03 2009

En esta excelente nota periodística realizada por el prestigioso Periodista Argentino, Federico Wiemeyer, especialista en Internet, para el Noticiero de Televisión de Canal 13 de Buenos Aires, TELENOCHE y para el canal de cable de Todo Noticias TN, desde Mountain View, California, EE UU. Nos muestra como es esta gran empresa GOOGLE por dentro y las curiosidades que nos muestran los que trabajan en ella.
Si nunca viste como es GOOGLE y como se trabaja allí dentro, de seguro te sorprenderás como me sorprendí yo , no te pierdas de ver estos dos videos.

Google por dentro – Planeta Google 1º Parte

 

Google por dentro – Planeta Google 2da Parte




Un mundo sin noche: la naturaleza de la luz natural y los daños ecológicos de la luz artificial.

12 11 2008

Nuestras noches se esfuman

Vista de la Ciudad de México desde el mirador de la Torre Latinoamericana. Foto de Adam Wiseman

Vista de la Ciudad de México desde el mirador de la Torre Latinoamericana. Foto de Adam Wiseman

Si el hogar del ser humano de verdad estuviera bajo la luz de la luna y las estrellas, nos internaríamos en la oscuridad con gusto; el mundo de la noche nos sería tan visible como para el vasto número de especies nocturnas del planeta. Sin embargo, somos criaturas diurnas, con ojos adaptados a la vida bajo la luz del sol. Este es un hecho evolutivo básico, aunque muchos de nosotros no nos concibamos como tales. Aun así, esta es la única manera de explicar lo que hemos hecho a la noche: llenándola de luz, la rediseñamos para que nos dé cabida.

 

Este tipo de diseño no difiere mucho de aquel con el que construimos presas en los ríos. Sus beneficios presuponen consecuencias –que se traducen en contaminación lumínica–, y sus efectos apenas comienzan a estudiarse. En general, la contaminación lumínica es resultado de una iluminación mal planeada, la cual permite que la luz artificial brille hacia afuera y hacia arriba, en dirección al cielo; en vez de esto, debería concentrarse hacia abajo. Esta desvanece la oscuridad y altera radicalmente los niveles de luz –así como sus ritmos–, a los cuales muchas formas de vida, incluida la nuestra, se han adaptado. Cada vez que la luz humana se desborda en el mundo natural, algún aspecto de la vida –la migración, la reproducción, la alimentación– se ve afectado.

Durante gran parte de la historia humana, el término “contaminación lumínica” no habría tenido sentido. Hoy en día, la mayor parte de la humanidad vive bajo domos intersecados de luz que se refleja y se refracta, de rayos dispersos que provienen de ciudades, suburbios, de carreteras y fábricas demasiado alumbrados. Casi en su totalidad, la noche europea es una nebulosa de luz, así como la mayor parte de la de Estados Unidos y toda la de Japón. En el Atlántico del sur, el brillo de una sola flota de pescadores de calamar, que atraen a sus presas con lámparas de halogenuro metálico, se puede ver desde el espacio ya que su luz, de hecho, brilla más que la de Buenos Aires o Río de Janeiro.

En muchas ciudades, parece que el cielo se ha quedado sin estrellas, las cuales han sido sustituidas por una bruma vacía que refleja nuestro miedo a la oscuridad y recuerda el fulgor de una apocalíptica novela de ciencia ficción. Nos hemos acostumbrado tanto a esta omnipresente bruma naranja que la antigua gloria de las noches oscuras –tan negras que el planeta Venus proyectaba sombras sobre la Tierra– está mucho más allá de nuestra experiencia, casi más allá de la memoria. Y aun así, por sobre el pálido cielo raso de la ciudad, se extiende el universo: un fulgurante racimo de estrellas, planetas y galaxias que brillan en una oscuridad de apariencia infinita.

Hemos alumbrado la noche como si fuese un terreno baldío, lo que no podría estar más alejado de la realidad. Tan sólo entre los mamíferos, la cantidad de especies nocturnas es asombrosa. La luz es una fuerza biológica poderosa; funciona como un imán para muchas criaturas. Su influencia es tan poderosa que los científicos sostienen que las aves canoras y las marinas son “encandiladas” por reflectores en tierra o por la luz de las balizas de gas de las plataformas petroleras marinas, lo cual las hace dar vueltas y vueltas hasta que caen. Al migrar de noche, las aves son proclives a chocar con edificios altos y muy alumbrados.

Por supuesto, los insectos se amontonan alrededor de los faroles, por lo que muchas especies de murciélagos se han habituado a alimentarse en ellos. En algunos valles de Suiza, el murciélago pequeño de herradura comenzó a desaparecer tras la instalación de alumbrado público, quizá porque estos valles de pronto se llenaron de murciélagos enanos atraídos por la luz. Otros mamíferos nocturnos –incluidos roedores del desierto, murciélagos de la fruta, zarigüeyas y tejones– se alimentan con más precaución bajo el permanente fulgor nocturno, ya que se han convertido en blancos más fáciles para sus depredadores.

Algunos pájaros –mirlos y gorriones, entre otros– cantan a deshoras en presencia de luz artificial. Los científicos han determinado que los días artificialmente largos –y las noches artificialmente cortas– provocan reproducción temprana en una amplia variedad de aves. Y dado que los días más largos causan periodos de alimentación más extensos, también pueden trastornar los patrones de migración. Una población de cisnes de Beckwick, que invernaba en Inglaterra acumuló grasa más rápidamente de lo habitual, lo que los condujo a adelantar su migración a Siberia. Partir antes podría significar llegar cuando las condiciones de anidamiento aún no son óptimas.

En época de desove, las tortugas marinas, que muestran preferencia natural por las playas oscuras, encuentran cada vez menos lugares donde anidar. Sus crías se ven atraídas por los horizontes más brillantes y con mayor reflexión de luz y, se confunden con el alumbrado artificial que está detrás de la playa. Tan sólo en Florida, las pérdidas en crías de tortuga suman cientos de miles cada año. Las ranas y los sapos que viven cerca de carreteras muy alumbradas sufren de niveles lumínicos nocturnos hasta un millón de veces más intensos que los normales, lo que desequilibra casi todos los aspectos de su comportamiento, incluyendo los cánticos corales nocturnos de los sapos en época de reproducción.

De todos los tipos de contaminación que enfrentamos, la lumínica quizá sea la más fácil de remediar. Unos cambios sencillos en los diseños y la instalación de alumbrado se traducirían en cambios inmediatos en la cantidad de luz que se dispersa a la atmósfera y, en muchas ocasiones, en un ahorro inmediato de energía.

Alguna vez se pensó que esta alteración sólo afectaba a los astrónomos, quienes necesitan observar el cielo nocturno en toda su gloriosa claridad y, de hecho, algunos de los primeros esfuerzos de la sociedad civil para controlar la contaminación lumínica –en Flagstaff, Arizona– se llevaron a cabo para cuidar la vista desde el Observatorio Lowell, que se alza por encima de aquella ciudad. En 2001 se declaró la primera ciudad internacional de cielo oscuro. Para este momento, los esfuerzos por controlar la contaminación lumínica se han extendido alrededor del mundo. Más y más ciudades, e incluso países como la República Checa, se han comprometido a reducir la iluminación no deseada.

A diferencia de los astrónomos, la mayoría de nosotros podría no necesitar una visión ilimitada del cielo nocturno; pero como muchas otras criaturas, sí necesitamos la oscuridad, la cual es tan esencial para nuestro bienestar biológico, para nuestro reloj interno, como la luz misma. La oscilación regular entre la vigilia y el sueño en nuestras vidas –uno de nuestros ritmos circadianos– es tan fundamental para nuestro ser que alterarlos es como alterar la gravedad.

Durante casi todo el último siglo, hemos llevado a cabo un experimento abierto con nosotros mismos al alargar el día, al acortar la noche y provocar cortocircuitos en la respuesta sensible del cuerpo humano a la luz. Las consecuencias de este nuevo y alumbrado mundo se perciben con más claridad en criaturas menos adaptables que viven bajo el resplandor periférico de nuestra prosperidad. Sin embargo, la polución lumínica también podría cobrarle una factura biológica a los humanos. Al menos un estudio reciente ha sugerido una relación directa entre el incremento de los niveles de cáncer de mama en las mujeres y la brillantez nocturna de sus vecindarios.

Al final, los humanos no se ven menos atrapados por la perturbación lumínica que las ranas de una charca cercana a una carretera muy alumbrada. Al vivir bajo un fulgor creado por nosotros mismos, nos hemos aislado de nuestro patrimonio evolutivo y cultural: la luz de las estrellas y los ritmos del día y la noche. En un sentido muy real, la contaminación lumínica provoca que perdamos de vista nuestra verdadera posición en el universo y que olvidemos la propia dimensión, la cual sólo puede comprenderse de acuerdo con las dimensiones de una noche oscura con la Vía Láctea –el límite de nuestra galaxia– dibujando un arco en las alturas. [Fuente]

 






Seutopolis será rescatado.

11 11 2008

Esta impresionante imagen de una ciudad en el interior de un lago (literalmente: está por debajo de su superficie) muy pronto será una realidad. El proyecto lo creó el arquitecto búlgaro Zheko Tilev en el 2005 y por fin se va a empezar a realizar. Tecnología moderna para sacar a la luz la ciudad de Seutópolis. Dejando de lado la Historia Antigua, con las luchas por los restos del imperio de Alejandro Magno de por medio, la historia reciente de Seutópolis ya es apasionante:

kazanlak.bg

Foto: kazanlak.bg

Seuthopolis, la ciudad del rey de Tracia Seutes III, y la capital del antiguo estado de Odrissia, (final del c. IV aC.), en la actual Bulgaria. Fue descubierta y explorada en 1948, pero 1954 durante la construcción de la presa Koprinca esta se vino abajo, sepultando a Seutopilis  bajo un mar de agua dulce, Este error, desde los tiempos históricos y de nihilismo nacional, puede ser corregido y hoy Seuthopolis pueden ser devueltos en el tesoro del patrimonio cultural mundial.

 

 

El proyecto para la exposición de Seuthopolis sugiere la posibilidad de descubrir, preservar y reconstruir parcialmente la ciudad, para que sea  accesible al público.

A través de este excepcional proyecto histórico, educativo, cultural y turístico de Seuthopolis se realiza en una singular estructura arquitectónica en el entorno natural. 

La antigua ciudad está tomada desde el agua a través de un dique circular de pared, se asemeja a un bien en la parte inferior de las cuales, como en un escenario, se presentó la épica histórica de Seuthopolis.

Acercarse a los alrededores del anillo por barco desde la costa Seuthopolis es completamente oculto para los ojos.

Sin embargo, la opinión de la pared es impresionante – con su magnitud de, amplitud y único punto de vista, desde la frontera entre el pasado y el presente. La posibilidad de ver la ciudad desde la altura de 20 metros permite la percepción de su totalidad.

El movimiento con los ascensores panorámicos facilitar el acceso al nivel del suelo enriquece aún más esta impresión.

 

El anillo de la muralla que la rodea tiene una neutral (absoluta en relación con el tiempo y el espacio) forma circular con un diámetro exterior de 420 metros, circunscrito en torno a la forma de pentágono de la ciudad antigua.

El anillo de arquitectura contemporánea como la intervención da el significado de una frontera – entre el pasado y el presente, la historia y la contemporaneidad, la tierra y el agua, arriba y abajo.

Que separa a ambos e integra la ciudad de Seuthopolis con el medio ambiente circundante en una nueva arquitectura de síntesis.

Se accederá a la ciudad en barco (imagino que también en helicóptero) y su destino será… Turístico. Si Dubai consigue encanto a base de obras arquitectónicas impresionantes, ¿por qué no Bulgaria? [Fuente] [Fuente]

 





El legado oculto de Thomas Jefferson.

31 10 2008

La hacienda de Thomas Jefferson en Monticello, Virginia, es lugar de peregrinación para estadounidenses de todas las tendencias políticas.

Thomas Jefferson (13 de abril de 1743 — 4 de julio de 1826)

Thomas Jefferson (13 de abril de 1743 — 4 de julio de 1826)

Miles de visitantes llegan aquí cada día. Desde la terraza del caserón, tienen una vista privilegiada de los prados verdes de Virginia.

 

 

 

 

Pueden quedarse horas estudiando el diminuto juego de ajedrez del ex presidente estadounidense, y sentarse allí donde el patriota trabajó, hace 200 años, acompañado de su discípulo James Madison.

En estos jardines, los dos hombres imaginaron un modelo de país que, por entonces, no era más que un sueño.

Jefferson mismo diseñó Monticello. Una casa que refleja el estilo de su dueño original: proporciones elegantes, con un techo abovedado y blanco sobre un pórtico de columnas, y ladrillos color ébano – del mismo color de la tierra de Virginia que se usó en su cocción.

Es la estética de una mente racional del siglo XVIII. Las ideas del Iluminismo, aplicadas a la arquitectura.

fue la residencia de Thomas Jefferson.

Monticello: fue la residencia de Thomas Jefferson.

Mano de obra esclava

Pero los ladrillos fueron moldeados, horneados y apilados por manos esclavas. Durante su vida, Jefferson fue dueño personal de más de 200 esclavos que trabajaban en su propiedad.

Esta realidad histórica parece alejada de la retórica del patriota.

“Sostenemos como evidentes en sí mismas estas verdades: que todos los hombres son creados iguales”, dice el segundo párrafo de la Declaración de la Independencia de Estados Unidos, con palabras del mismo Jefferson.

Todos los hombres, prosigue el texto, “son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables”, entre los que se cuentan “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

¿Cómo lograba reconciliar el político independentista esta declaración de derechos humanos, con la privación de la libertad asociada a la esclavitud que él mismo practicaba?

Ésta es una de las grandes contradicciones de la vida de Jefferson, de su era, y del país al que dieron forma él y otros de su generación.

Y la contradicción tiñó incluso su vida personal. La esposa del ex mandatario, Martha, falleció cuando llevaban 10 años de casados. Al momento de su muerte, en la habitación de la mujer se encontraba el esposo… y una joven esclava llamada Sally Hemings que era la medio hermana de la enferma.

La esclava amante

Sally era hija del padre de Martha y de una esclava llamada Elizabeth.

Años después de enviudar, el mismo Jefferson tuvo una relación con ella, que comenzó cuando vivían en París.

Se dice que tuvieron seis hijos.

Por entonces, los enemigos de Jefferson lo acusaron de conducta inapropiada, y trataron de usar el escándalo en su contra durante su campaña a la presidencia. Pero no funcionó. Y el político jamás aclaró el caso: ni negó ni confirmó el supuesto vínculo con la media hermana esclava de su difunta esposa.

Por dos siglos, los académicos especializados en la vida de Jefferson desestimaron la “Cuestión Sally”, por considerar poco probable que se diera tal relación.

El Jefferson que los estadounidenses elevaron a su panteón de mitos nacionales, el que está esculpido en el Monte Rushmore, no podría jamás haber tenido tal vínculo.

Leslie CloseNuevas evidencias

Recientemente, sin embargo, la profesora Annette Gordon-Reed rescató de los rincones oscuros de la historia a Sally y a toda la población de esclavos de la hacienda Monticello.

Les dio cuerpo y sangre, nombre, personalidad e historia de vida.

Estudios de ADN establecieron con certeza que Jefferson fue el padre de los hijos de la esclava.

Y la destacada investigación planteó un desafío para ciertas concepciones en Estados Unidos que han permanecido inalteradas por 200 años.

¿Por qué tantos estadounidenses siguen resistiéndose a la idea de que Sally tuvo una relación íntima con uno de los padres fundadores de la patria?

“Creo que ello revela las actitudes raciales contemporáneas”, dice Gordon-Reed a la BBC.

“Muchas de ellas son iguales a las del pasado. Jefferson es visto como la encarnación del espíritu estadounidense. Tiene que ver con la noción de autoría de la historia de la república, y en definitiva con la república misma”, agrega la académica.

“Si uno crea algo, se convierte en dueño de eso que ha creado. Y la historia fundacional de este país es la de unos hombres blancos que vinieron con sus ideales y fundaron una nueva nación”.

Democracia Jeffersoniana

La figura de Jefferson está tan identificada con los ideales originales de la república que su nombre se aplica al modelo de país mismo.

Republicanos y demócratas, del Sur o del Norte, blancos, negros, hispanos, inmigrantes recientes o asentados hace generaciones: todos los estadounidenses son hijos de la “democracia Jeffersoniana”.

Es un sistema en el que los ciudadanos son libres de toda interferencia o instrucción de la autoridad. Una democracia con un gobierno pequeño, discreto, casi débil.

El gran rival de este pensador, su contemporáneo Alexander Hamilton, soñó con una democracia diferente, que estaba en tensión dinámica con la imaginada por Jefferson.

Para Hamilton, Estados Unidos necesitaba un gobierno federal fuerte, un ejército preparado, una moneda propia y un banco central.

Jefferson, en cambio, relacionaba todo eso con el imperialismo y la monarquía – europea, pero sobre todo británica- que él despreciaba profundamente.

Su propuesta de país fue concebido como una alternativa a los viejas modelos.

Alexander Hamilton (11 de enero de 1757 - 12 de julio de 1804)

Alexander Hamilton (11 de enero de 1757 - 12 de julio de 1804)

La base del bipartidismo

Jefferson, el hombre de Virginia, el sureño, el defensor de los estados que acumulaban esclavos de a miles, creía en un Estados Unidos de espíritu agrario, donde los productores vivieran libres de las intervenciones del gobierno.

Creía que los estados del Norte y los pensadores como Hamilton se habían dejado seducir por los encantos de la urbanización, la industrialización, el comercio, la banca, las finanzas y la acumulación de dinero.

Michael Lind, de la Fundación New America, cree que aquella brecha que se abrió entre Hamilton y Jefferson hace 200 años todavía opera en la estructura bipartidista del Estados Unidos de hoy.

“Se puede decir que la coalición natural en el poder, desde la elección de Jefferson en 1800, ha sido la de los blancos del Sur con los católicos del noreste y el centro-oeste, aliados contra un enemigo común: los protestantes blancos de Nueva Inglaterra”, dice Lind a la BBC.

No hace falta más que mirar al país de hoy. Su poderoso gobierno central, su descomunal ejército, sus intereses y compromisos en el extranjero, su dólar poderoso.

Estados Unidos es un país Hamiltoniano.

Pero muchos creen que su corazón, entre nostálgico y ambicioso, todavía pertenece a Thomas Jefferson. [Fuente]