Supuesto diario “The New York Times” informa del fin de la guerra en Irak.

13 11 2008

Más de 1,2 millones de ejemplares falsos de The New York Times llegaron el miércoles a Nueva York y Los Angeles, con una portada que afirmaba “Acaba la guerra de Irak”

REUTERS / BRENDAN MCDERMID
Portada de la falsa edición de ‘The New York Times’ con la noticia del fin de la guerra de Irak. Detrás, la portada verdadera de ayer. Foto: REUTERS / BRENDAN MCDERMID 

La elaborada edición de 14 páginas, fechada el 4 de julio de 2009, sería obra de un grupo llamado ‘The Yes Men’, entre cuyas acciones previas está la de hacerse pasar por autoridades de la Organización Mundial de Comercio y anunciar que se iba a disolver el organismo

“Es falso y lo estamos examinando”, dijo la portavoz de The New York Times Catherine Mathis.

Un comunicado enviado desde una web puesta en marcha para la edición falsa, http://www.nytimes-se.com, dijo que se tardaron seis meses en crear el diario, que se imprimió en seis imprentas diferentes y que después se entregó a miles de voluntarios para que lo distribuyeran.

“Queremos que Obama y los otros demócratas estén seguros de hacer lo que les pedimos que hicieran”, dijo Bertha Suttner, identificada como una de las escritoras del periódico, en un comunicado. “Después de ocho, o quizás 28 años de infierno, necesitamos empezar a imaginarnos el cielo”.

El presidente electo, Barack Obama, asumirá el cargo el 20 de enero tras ocho años de administración Bush y 28 años después de la llegada a la presidencia de Ronald Reagan.

El diario incluye una historia en la portada que asegura que la “ex secretaria de Estado Condoleezza Rice aseguró a los soldados que la administración Bush sabía antes de la invasión de Irak que Sadam Husein no tenía armas de destrucción masiva”.

La administración Bush declaró que en las fechas de la invasión en marzo de 2003 pensaba que Irak tenía armas químicas y biológicas y que estaba intentando desarrollar una bomba nuclear.

Otros titulares anunciaban la nacionalización del petróleo para financiar los esfuerzos contra el cambio climático y la creación de un modelo de economía sana.

También hay una página completa de anuncios falsos de la mayor compañía petrolera del mundo Exxon Mobil que afirmaba que aplaudía el fin de la guerra en Irak y que la paz es “una idea de la que el mundo puede beneficiarse”.

‘The Yes Men’, que fueron objeto de un libro y un documental en 2004, se han hecho pasar por representantes de Exxon Mobil y del National Petroleum Council para ofrecer un discurso en una conferencia petrolera en Canadá.[Reuters]





Convenio de los heridos de amor.

27 09 2008

Disposiciones generales:

   

A – Considerando que el dicho de que “en el amor y en la guerra todo vale” es completamente verdadero;

B – Considerando que en lo relativo a la guerra contamos con la Convención de Ginebra, adoptada el 22 de agosto de 1864, que determina cómo debe tratarse a los heridos en el campo de batalla, mientras que hasta hoy no se ha promulgado ningún documento que regule la situación de los heridos de amor, muy superiores en número;

Se decreta que:

Art. 1 – todos los amantes, independientemente de cuál sea su sexo, quedan advertidos de que el amor, además de ser una bendición, también es algo extremadamente peligroso, imprevisible, que puede acarrear serios daños. Por lo tanto, quien tenga la intención de amar, debe ser consciente de que está exponiendo su cuerpo y su alma a heridas de muy diferentes tipos, sin poder culpar por ello a su pareja en ningún momento, puesto que ambos corren el mismo riesgo.

Art. 2 – Una vez alcanzado por una flecha del arco ciego de Cupido, debe solicitarse inmediatamente al arquero que dispare la misma flecha en la dirección opuesta, con el objeto de no sufrir la herida conocida como “amor no correspondido”. En el caso de que Cupido se niegue a hacerlo, la Convención que en estos momentos se promulga exige del herido que de manera inmediata se arranque la flecha del corazón y la tire a la basura. Para llevar esto a buen puerto, debe evitar llamadas telefónicas, mensajes de correo electrónico, envíos de flores (siempre rechazadas), o cualquier otra forma de seducción, pues semejantes medios, si bien pueden dar algún resultado positivo a corto plazo, no resisten el paso del tiempo. La Convención decreta asimismo que el herido debe buscar sin falta la compañía de otras personas, así como debe imponerse al pens! amiento obsesivo que le dice “vale la pena luchar por esta persona”.

Art. 3 – En el caso de que la herida provenga de un tercero, es decir, que el ser amado se sienta atraído por alguien que no estaba a priori en el guión, queda expresamente prohibida la venganza. En este caso, se permite el uso de lágrimas hasta que los ojos se sequen, así como algunos puñetazos en la pared o en la almohada, o reuniones con amigos donde poder insultar a gusto al antiguo(a) compañero(a), incidiendo en su perfecta falta de gusto, pero sin llegar a difamar su honra. La Convención determina que también se aplique en este caso la regla del Art. 2 que mueve a buscar la compañía de otras amistades, sólo que evitando en la medida de lo posible los lugares que la otra persona frecuenta.

Art. 4 – En lesiones leves, clasificadas aquí como pequeñas traiciones, pasiones fulminantes que no duran mucho, o desinterés sexual pasajero, debe aplicarse con generosidad y rapidez el medicamento llamado Perdón. Una vez aplicada tal medicina, no se debe volver atrás bajo ninguna circunstancia, y el asunto debe ser definitivamente olvidado, no utilizándolo jamás como argumento en una discusión o en momento de odio.

Art. 5 – En todas las heridas definitivas, también conocidas como “rupturas”, el único medicamento que tiene algún efecto se llama Tiempo. De nada sirve buscar consuelo en cartomantes (que siempre prometen el regreso del amor perdido), leer libros románticos (que siempre acaban bien), engancharse a una telenovela o cosas por el estilo. Se debe sufrir con intensidad, evitando radicalmente las drogas, los calmantes o las oraciones a los santos. En cuanto al alcohol, sólo serán permitidos dos vasos de vino diarios.
Consideraciones finales: los heridos por el amor, al contrario de los heridos en conflictos armados, no son víctimas ni verdugos. Optaron por algo que forma parte de la vida, y deben asumir, por consiguiente, la agonía y el éxtasis de su elección.
Y los que jamás fueron heridos por el amor, nunca podrán decir: “he vivido”. Porque no vivieron.